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TitleCollier y Minton 1996 Escenarios y Tendencias en Psicología Social 2
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Page 2

6.

Aunque la investigación experimental continuó aumentando a lo
largo de los años treinta9 el conflicto psicología y sociología dis-
minuyó temporalmente por la aparición de dos nuevas disciplinas., el
psicoanálisis y la antropología cultural, y por la atención general hacia
el estudio psicológico de los problemas sociales provocados por la
Gran Depresión. La ruina del mercado de 1929 y la consiguiente
depresión determinó un cambio radical en las tendencias culturales e
intelectuales y un cambio de signo en el enfoque conservador hacia el
individuo, que fue característico en los años veinte. Los psicólogos
sociales, al igual que otros científicos sociales, fueron profundamente
conscientes del impacto del en la y comenzaron de
nuevo a buscar las causas de la conducta dentro del contexto social
general. El desarrollo de la psicología social en los años treinta reflejó

mezcla de ideales progresistas comunes en América de la
Primera Guerra Mundial y las nuevas tendencias importadas de Euro-
pa, como el marxismo y el psicoanálisis.

Sin embargo, el conocimiento anterior continuó orientando
parte de la investigación y proporcionaba una continuidad
básica, al del cambio radical de intereses. Resulta irónico que
el énfasis de Floyd Allport en el individuo condujo a lo que Boring
(1950) denominó «una invasión de la "psicología general" por la "psi-
cología social"» (p. 748). Los psicólogos sociales comenzaron a exa-
minar de qué los procesos psicológicos individuales, como el
aprendizaje, la percepción y la memoria, estaban configurados por las
condiciones sociales, y a estudiar los a largo plazo
del ambiente social el carácter y la personalidad de un individuo.
Kimball Young (1930), por ejemplo, en uno de los primeros textos
escritos período, dijo que «la psicología social se preocu-
pa por la personalidad en la medida en que actúa en un mundo de otras
personalidades» (p. vii). Los años treinta fueron una época donde el
estudio de la personalidad y de la psicología social estaban insepara-

[201]

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394 ESCENARIOS Y TENDENCIAS DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL

refuerzo. Los observadores copian las respuestas del modelo y apren-
den así como obtener refuerzo. El refuerzo externo de la conducta del
modelo es la clave para el éxito del aprendizaje en esta teoría, y el
aprendizaje ocurre sólo cuando existe alguna forma de refuerzo. A
diferencia de modelos anteriores de imitación, como el de Tarde
(1890/1903) y el de Baldwin (1895), el enfoque de Miller y Dollard se
apoya explícitamente en los principios del aprendizaje en un intento de
explicar como ocurre la imitación (Shaw y Costanzo, 1982).

Por los años sesenta, sin embargo, el papel del refuerzo externo en
la imitación estaba siendo cuestionado. Albert Bandura (1962, 1971)
dijo que las recompensas facilitan el aprendizaje de diversas formas,
pero no son absolutamente necesarias para que ocurra el aprendizaje.
Para Bandura, la mayor parte del aprendizaje humano ocurre vicaria-
mente, observando a otras personas, más que directamente por medio
del ensayo y error. El aprendizaje está mediatizado por cuatro procesos:
atención, retención, reproducción motora y motivación. La reproduc-
ción motora es el único proceso basado en la conducta manifiesta. Es
necesario para adquirir y mejorar algunas formas de conducta comple-
ja, como aprender a esquiar o a tocar un instrumento musical, donde
cada paso depende de dominar y combinar pasos más simples previa-,
mente aprendidos, pero no es necesario para las conductas más simples
que se pueden desarrollar sin práctica en un solo ensayo. La adquisición
de símbolos (como el lenguaje) modifica posteriormente los procesos
de aprendizaje. Los observadores no imitan simplemente la conducta
de los demás, sino que procesan activamente la información y actúan
sólo cuando es adecuado. A causa del menosprecio del papel necesario
tanto del refuerzo como de la conducta dentro de los procesos de apren-
dizaje, el modelo de Bandura tiene un cierto sabor cognitivo.

Las teorías del aprendizaje social se han aplicado frecuentemente
a otras áreas de interés dentro de la psicología, como por ejemplo la
agresión. El planteamiento de preguerra de la agresión se debía prin-
cipalmente a la teoría psicoanalítica y destacaba el papel de la motiva-
ción. Sin embargo, durante el período de posguerra, las teorías de la
agresión comenzaron a destacar los factores cognitivos (Jones, 1985).
Las dos teorías principales en este período fueron la de Leonard Ber-
kowitz (1962, 1965) y la de Albert Bandura. Para Berkowitz (1962,
1965), la agresión era un resultado directo de la activación emocional,
generalmente basada en la frustración y en la ira y relacionada con
indicios que se asocian con la agresión reforzada en el pasado. Bandu-
ra (1971) es más explícito sobre los factores cognitivos y sugiere que

PSICOLOGÍA SOCIAL COGNITIVA 395

la agresión se basa en las experiencias previas de las personas con la
agresión (tanto directa como indirecta), en los indicios de la situación
presente y en las consecuencias anticipadas de la agresión. Su investi-
gación ha mostrado que los niños imitan los modelos
agresivos, con y sin refuerzo directo.

En los años como resultado del creciente número de ase-
sinatos políticos y del aumento del interés por la alienación y por la
fragmentación de los lazos sociales, algunos investigadores prestaron
atención al estudio del altruismo (Jones, 1985). El estudio famo-
so desarrollado en período fue realizado por Bibb Latané y John
Darley (1970). Estos investigadores cuestionaron la sabiduría conven-
cional de que la no intervención del espectador se basaba en la apatía,
y demostraron que ocurría a causa de una combinación de compara-
ción social y de difusión de responsabilidad. Cuando las personas se
enfrentan a una situación potencialmente peligrosa o ambigua, no res-

inmediatamente. Por el contrario, una fachada fría
y tranquila y miran alrededor ver como los demás. El
problema es que las personas tam-
bién al principio una fachada tranquila, y llevar a los espec-

a malinterpretar una emergencia como una no emergencia.
Un segundo factor es la difusión de responsabilidad. Cuando las

personas se enfrentan con una emergencia potencial y otras personas
al mismo tiempo, persona supone que las

las que se impliquen. Esto significa que, lejos de existir seguri-
dad en el número, los miembros de una muchedumbre probable-

responderán menos que en pequeña muchedumbre o cuan-
do los individuos se enfrentan solos a una emergencia.

En general, las teorías del aprendizaje social han puesto mayor
énfasis en la conducta observablb que en los procesos cognitivos sub-
yacentes, que los enfoques de la Gestalt destacan la cogni-
ción que la conducta observable (Gergen, 1982). La teoría del
aprendizaje social, sin embargo, al igual que la consistencia cognitiva,
destaca los procesos psicológicos individuales. La agresión, por ejem-
plo, se concibe en términos de la historia previa de las personas en el
aprendizaje vicario, al igual que su interpretación de los indicios insti-
gadores dentro del ambiente inmediato. Se le presta muy poca consi-
deración al papel de la sociedad en la creación de frustración y agre-
sión, y al papel positivo de la agresión dentro de los movimientos
colectivos (Lubek, 1979, 1986).

Page 100

11.

Mientras que la psicología social psicológica tiene tendencia a dar
más importancia al estudio experimental de los procesos cognitivos, la
psicología social sociológica posterior a la Segunda Guerra Mundial
se centra en la interacción simbólica. El interaccionismo simbólico
trata de superar las dos limitaciones del enfoque psicológico de la psi-
cología social. En primer lugar, acepta claramente que los procesos
mentales son productos culturales; y en segundo, se centra en la inte-
racción —es decir, en la comunicación y en la actividad coordinada—
y no tanto en los procesos cognitivos que suceden dentro de los indivi-
duos.

La interacción simbólica no surge de repente después de la guerra;
por el contrario, la exposición de esta tendencia en el manual de Lin-
desmith y Strauss (1949) contribuyó a modificar de forma importante
la tradición sociológica. Hasta mediados los cuarenta, el enfoque
sociológico de la psicología social se había hecho cada vez más simi-
lar al psicológico. Esto se observa claramente en la superposición de
autores más citados en el período de posguerra. Mientras que la coin-
cidencia anterior y posterior se limitaba a dos o tres autores entre los
diez más frecuentemente citados, Gardner Murphy, Theodore New-
comb, Muzafer Sherif y Sigmund Freud fueron muy citados por los
autores de textos tanto psicológicos como sociológicos, de forma que
la literatura psicológica se convirtió también en literatura sociológica.
Esto podría entenderse como una tendencia saludable hacia la integra-
ción, si no fuera por el hecho de que todos los autores que acabamos
de citar eran psicólogos y que los psicólogos utilizaban poco la litera-
tura sociológica. El texto de Lindesmith y Strauss (1949) recoge los
desarrollos de la psicología social sociológica, en tanto que intentaba
recuperar su status de disciplina específica. La interacción simbólica
se convirtió rápidamente en el enfoque sociológico, y el artífice de esta
transición fue George Herbert Mead.

Mead no utilizó realmente el término de «interacción simbólica».
Este término lo acuñó por primera vez uno de sus estudiantes, Herbert

[396]

INTERACCIÓN SIMBÓLICA 397

Blumer (1937). Este capítulo comienza con una descripción general
del enfoque de Mead sobre la psicología social y después analiza las
distintas revisiones realizadas, después de su muerte en 1931, por Ells-
worth Faris, Herbert Blumer, Manford H. Kuhn y Erwing Goffman.
Los distintos planteamientos psicológicos y sociológicos de la psico-
logía social, desarrollados durante el período de posguerra, se realiza-
ron con la intención de conseguir una integración y construir así una
perspectiva interdisciplinaria; estos desarrollos se discutirán al final
del capítulo.

LA PSICOLOGÍA SOCIAL DE MEAD

La perspectiva de Mead sobre la psicología social era un aspecto
parcial de su concepción pragmática del mundo, que ya se ha descrito
en el Capítulo 4. Está dentro de una cosmología mucho más amplia que
abarca extensas discusiones sobre matemáticas, física y teoría evolu-
cionista (Miller, 1973). Mead se interesó principalmente por los pro-
blemas filosóficos tradicionales, como la relación entre mente y cuer-
po, el «sí mismo» y la sociedad, y el origen de la actividad consciente,
de forma que desarrolló la psicología social para tratar con ellos.
Natanson (1966) dice que Mind, Selfand Society (1934), The Philo-
sophy oftheAct(l93S), y ThePhilosophy ofthe Present (1932) repre-
sentan el desarrollo progresivo de las ideas de Mead. Mind, Selfand
Society es la explicación más popular de la psicología social de Mead,
pero tiene un significado añadido cuando se considera dentro del con-
texto de otros trabajos de Mead1.

El trabajo de Mead, aunque fragmentado y a veces redundante, es
sistemático en el sentido de que es un sistema integrado de conceptos
donde cada elemento sólo puede entenderse dentro del contexto de las
otras ideas de Mead. La teoría de Mead no es difícil de entender, pero
es difícil saber donde comienza. No existe un punto de partida ade-
cuado, de forma que sus ideas no se pueden tratar de una manera
estrictamente lineal introduciéndolas una a una. El mismo Mead uti-
lizaba un estilo circular en sus conferencias —introduciendo ideas,

1 Mind, Selfand Society se elaboró después de su muerte a partir de las notas de
alumnos en los años veinte y, como indica Joas (1985), no incluye los fundamentos
generales del pensamiento de Mead sobre psicología. Esta omisión se produjo porque
Mead no dio clases sobre este material introductorio después de 1920.

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í 1 °̂ ^ aPaS°nante libl"°' dos Prólogos sociales y un histo-
on ,rr í penSaTnt° habla" sobre ̂ Personas y las tendencias que pro a-

gon zaion la construcción de la psicología social actual. Los autores analizan
la influencia del evolucionismo británico, de la teoría social francesa v dd
pragmatismo norteamericano, así como la intervención de las ideas d Freud

c^tarnbVénT "" f í^ ^ las te°1ÍaS de la PSlcoloSía *% * Y «S
rTorescn r COntnbu<:lon df estas tradiciones en los planteamientos poste-
i lores como por ejemplo en la dinámica de grupos, en la psicología social
cogmtiva y en la interacción simbólica. ^uiogia social

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gía S,°dal aCtU,a1' de influencia estadounidense, ha fluctuado du-
rante todo este siglo entre el estudio de los procesos psicológicos individua-

' mteréS f d Papd qUe desemPe^ «1 contexto Sdyfa

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Esta amplia y extensa valoración de la psicología social, que incluye has-
ta los planteamientos postmodernos de la psicología, se hacía necesaria des

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'—an por ¿£E-

ria en ena en ei

profe
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sol
A

de Psicología en el University College de Cape
7^L" ̂ mt°n CS profesor de Psicología de ll Universi-

Y ?íam Reyn°lds CS Profesor asociad° de Histo-College de Cape Bretón (Canadá).

ISBN 84 - 309 - 2930 - 4

1217163

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