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TitleLa cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. Bajtin Mijail
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Page 2

MIJAIL BAJTIN

LA CULTURA POPULAR
EN LA EDAD MEDIA

YEN EL RENACIMIENTO

EL CONTEXTO DE FRANC::01S
RABELAIS

Versión de

Julio Forcar y CésarConroy

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Alianza Editorial

Page 213

La culturapopularen laEdadMedia y en elRenacimiento 217

Volvamos a laquerellade las mujeres enel siglo XVI, y al rol que tuvo
en ella Rabelais.Esta querella utilizó, en 10 esencial, el lenguaje de las
nuevas concepcionesestrechas,de la moralabstractay de la filosofía huma-
nista libresca. Sólo Rabelaisrepresentala «tradición gala» verdaderay
pura. El no se solidariza enabsolutocon los enemigos de la mujer, mora-
listas oepicureístas,discípulosde Castiglione, ni tampoco con los idealistas
platónicos.Estosdefensoresde la mujer y del amor sehallaban,en defi-
nitiva, más cercanos a él que losmoralistas abstractos.Sus sentimientos
elevados por lamujer manteníanhasta cierto punto, la ambivalencia de
su imagensimbólicamenteampliada; el aspectoregeneradorde la mujer y
del amor era asípostuladoen un primer plano. No obstante,la manera
idealista y abstracta,patética y seria que con que estos poetastrataban
la figura de la mujer eraevidentementeinaceptablepara Rabelais. El
comprendía a laperfecciónla novedaddel estilo serio y sublime que habían
introducidoen la literatura y la filosofía losplatónicosde sutiempo; com-
prendía también 10 que distinguía a esta nuevaseriedadde la seriedad
lúgubre del siglo gótico. Sinembargo,tampoco considerabaa este estilo
capaz depasarpor el crisol de la risa sin serreducidoa cenizas.

Por esta razón, la voz de Rabelais enestacélebre querella era de hecho
una voz totalmenteaislada; era la de las fiestaspopularesde la plaza pú-
blica, del carnaval,de las fábulas, de lasbufonadas,de las anécdotas anó-
nimas, de las bromas y farsas, pero llevada a un gradosuperiorde forma
artística y de pensamientofilosófico.

Podemosahora abordarlas adivinacionesde Panurgo,que constituyen
la mayor parte del Libro Tercero, y ver cuáles son sus fines.

Panurgoestabadecidido a casarse, pero al mismo tiempo tenía cierras
reservas respecto almatrimonio, pues temía serengañado.Este es el mo-
tivo de las adivinaciones que, todas ellas, le dan una solay fatal respuesta:
su futura esposa lo harácornudo,le batirá como si fuera yeso y le robara.
En otraspalabras,la suerteque le espera es la de rey delcarnavaly del año
viejo,y estedestinoes irreversible.Todoslos consejos de sus amigos, todas
lashistoriasde mujeresque lecuentany el análisis de lanaturalezafemeni-
na hecho porel sabio médicoRendibilis llevan a la misma conclusión. Las
entrañas de lamujer son inagotablese insaciables:ella es orgánicamente
hostil a todo lo viejo (en cuantoprincipio que danacimientoa lo nueooí;
así pues,Panurgo será fatalmente destronado,derrotado y ridiculizado.
Este se niega aaceptarestasuerteirrevocablede todo individuo, encarnada
en la imagen de lamujer (<<la prometida»).Se obstina. Cree que puede
evitarla por algún medio. Enotraspalabras,quiere ser el rey eterno,el año

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218 Mijail Bajtin

eterno, la eterna juventud. Por su misma naturaleza,la mujer es hostil a
la eternidad,la denunciacomo vejezpretenciosa.Los cuernos,los golpes
y el ridículo son inevitables.Es en vanoque, en su conversacióncon el
hermanoJuan (cap. XXVII y XXVII!), Panurgoinvoque la fuerza excep-
cional y milagrosa de su falo. Laréplica de su interlocutor es bastante
perrinente:

«Yo te entiendo (dice el hermanoJuan), pero el tiempo mata todas
las cosas. No haymármol ni pórfido que no tengansu vejez y decadencia.
Si tú no has llegado aún a eso, pasaranpocos añosy te oiré confesarque
los cojones les cuelgan a muchospor falta de morral.»1

Al fiId del diálogo, el hermano Juan cuenta la célebre historia del
anillo de Hans Carvel. Este cuento, como todos los queel libro incluye,
no es de Rabelais, pero seajusta a la unidad del sistemade imágenesy
a su estilo. Por algún motivo el anílIo -símbolo del infinito- designa
aquí el sexo dela mujer (este esel nombrefolklórico más difundido). Por
él pasa la onda infinita de concepcionesy renovaciones.Las esperanzas
que tiene Panurgode escapara su suertede hombre destronado,ridicu-
lizado y destruido son tan insensatascomo las tentativasdel viejo Hans
Carvel, inspiradopor el diablo, de taparcon su dedoesteoleaje inagotable
de renovacionesy rejuvenecimientos.

El miedo quesufre Panurgoante losinevitablescuernosy la inevitable
ridiculización corresponde,en el plano cómico, a la«tradición gala», al
motivo mítico del temor del padre antesu hijo fatalmenteasesinoy ladrón.
El seno de lamujer juega un rolcapital en el mito de Cronos(Rea, mujer
de Cronos,«madrede los dioses»):ésta da a luz aZeus,escondeal recién
nacido para protegerlo de la persecuciónde etanos, y asegura así la
suerte del relevo y la renovacióndel mundo. El mito de Edipo da otro
ejemplo muy conocido del temor del padre ante su hijo, inevitable asesi-
no y ladrón (se adueñadel trono). El seno maternalde Yocasta desem-
peña tambiénun doble papel: da a luza Edipo y es fecundadapor él. En
fin, La vida es sueño,de Calderón, trata un tema similar.

Sí, en el motivo mítico elevado deltemor del hijo, es éste el que
asesinay toba, en el de la «tradición gala» cómica, es, encierta medida,
la esposaquien asume el rol del hijo,puesto que ella ultraja, golpea y
persiguea su viejo marido. En el Libro Tacero, Panurgoes la personifi-
cación dela vejez obstinada(en verdad, a sus comienzos),que no quiere
aceptarni el cambio ni la renovación.El miedo que ambos leinspiran se
convierteentoncesen el temorde serengañado,el temorde «la prometida»,
del destino,que da muerte a lo viejo y da nacimientoa lo nuevo y a una
mujer joven.

1. CEIIVI'CS, Pléiade,pág. 428; Poche, vol.lII, pág. 315.

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4.30 Mijail Bajtin

descifrar suexpresiónputa y sin mezcla (es así como, hasta la fecha, nos se-
guimos representandounilateralmentea la Edad Mediay su cultura).

Todos los actos del drama de lahistoria mundial tuvieron lugar ante
el coro popular que reia.' Sin escucharlo, resulta imposiblecomprenderel
drama en sus verdaderas dimensiones.Tratemosde imaginarel Boris Go-
duno»de Pushkindespojadode sus escenaspopulares;tal concepción del
drama pushkiniano sería no sólo incompleta, sino que, además, estaría
deformada. Pues cada uno de susprotagonistasexpresa, en efecto, un
punto de vista restringido, y el verdaderosentido de la épocay de los
sucesos que la enmarcan sólo se revela en la tragedia a través de susesce-
nas masivas. EnPushkin, el pueblo tiene. la.última palabra.

Nuestraimagen no es una simplecomparaciónmetafórica. Cada época
de la historia mundial se reflejó eh lacultura popular. En todas las
épocas del pasado.existió la plaza pública, henchida de unamultitud deli-
rante, aquellaque el Usurpadorveía eñsupesadilla:

Abajo, la multitud bullía en la plaza
y, en medio de risas, me señalabacon el dedo,
y yo tenía vergüenzay miedo.

Repitámonos una vez más que cada uno de los actos dela historiamun-
dial estuvo acompañado por las risas del coro.Perono en todas las épocas
encontróeste coro un corifeo de la talla de Rabelais. Yaunqueél sólo haya
sido el corifeo del coropopularen el Renacimiento,supo revelar la difícil
y original lengua del pueblo con unaoriginalidad tal, que su obra
ilumina también lacultura cómicapopular de las otras épocas.

1. Evidentemente,el pueblo mismo también participa, pero se distingue de los
otros protagonistas(apartede las restantesdiferencias)por la capacidady el derecho
a tener una risa ambivalente.

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Introducción

Planteamientodel problema

CAPÍTULO I

Rabelais y la historia de la risa

CAPÍTULO II

El vocabulariode la plazapública en la obra de Rabelais

CAPÍTULO III

7

59

131

Las formase imágenes de la fiestapopularen la obra de Rabelais 177

CAPÍTULO IV

El banquetede Rabelais

CAPÍTULO V

La imagengrotescadel cuerpoen Rabelaisy sus fuentes

CAPÍTULO VI

Lo «inferior» material y corporal en la obra de Rabelais

CAPÍTULO VII

Las imágenes de Rabelaisy la realidadde su tiempo

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